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miércoles, 20 de enero de 2010

El Ciro en Santiago

Texto tomado de la Saga: El Ciro versus La Seguridad del Estado
Comic: Silvia C.

Llegué a Santiago de Cuba una fría mañana de diciembre listo para reducir a unos cuantos oficiales del Ministerio del Interior, pero para mi sorpresa no había ningún batallón esperándome en el aeropuerto. Cogí un taxi y me dirigí a la ciudad.

Había miles de motos pero ni una sola Suzuki. Sobre las aceras, carteles lumínicos: Partido Liberal, Partido Social-Demócrata de Cuba, Partido Demócrata-Cristiano, un cartel decía Alianza Comunista para Sobrevivir. Ya para completar, en el parque Céspedes, Oswaldo Payá estaba dando un discurso.

—¿Pero qué pasa aquí, donde está el G2? —pregunté.
—Emigraron para La Habana porque no les daban ni carros ni motos —respondió un gordito que a la postre resultó ser Expósito, el Secretario del PCC en Santiago de Cuba.
—¿Y cuántos quedan?
—Quedan como quince, están atrincherados en su Cuartel de Versalles, que ahora se llama Alianza Comunista para Sobrevivir. Le disparan a todo el que entra, incluso a mí me botaron acusándome de capitalista porque abrí algunos comercios en donde se vendía queso y mantequilla. ¿Pero qué iba a saber yo que el queso y la mantequilla volvían disidente a la gente? —dijo echándose a llorar.

Activé mi burbuja anti-proyectiles y me dirigí a Versalles (sede de la Alianza Comunista para Sobrevivir). Entrando por la puerta recibí andanadas de fuego rasante y cruzado de fusilería que rebotaron en la superficie de la burbuja. Al fin vino un coronel con una banderita blanca.

—¿!Qué quiere!? ¡Váyase de aquí, esto es zona militar!
—¿Pero qué dices? Si acabo de ver que en el polígono de infantería te han montado un llega y pon. Además, aquí no hay ni luz eléctrica.
—Ah, esos son los de Vivienda del reparto Sueño, los han botado de sus casas unos tipos a quienes ellos habían desalojado antes —dijo el coronel.
—¡Bueno, ya...! ¿Y ahora a quién reduzco yo si ya están totalmente reducidos? Qué va, hay que reanimar esto…
—Esto no se puede reanimar —interrumpió el oficial—: no hay recursos, la gente de La Habana se queda con todo y para acá no mandan nada. Conclusión, que nadie quiere trabajar en la Seguridad del Estado hoy por hoy.

Cierto es que la cantidad de carros y motos segurosas que hay en Ciudad de la Habana están afectando seriamente la capa de ozono.

—Se me ocurre algo, ¿y si buscan otra forma de financiamiento? Digamos… no sé… ¡ah, ya, la CIA! Sí, la CIA, dice Lagarde que ellos financian cualquier cosa y como ustedes al fin y al cabo son del mismo gremio quizá les puedan tirar un cabo.

El coronel vaciló un instante, la fatigada mirada en sus ojos espías estaba perdida en la inmensidad y su boca abierta dejaba entrever su lengua chivatona, entonces alzóse y dijo:

—¿Y podré tener un Geely chino de esos que manejan los oficiales en La Habana?
—Seguro que sí, muchacho, si China es el primer socio comercial de los Yumas.
—¡Pues pa’ la pinga, vamos a pedirle financiamiento a la CIA! –gritó el coronel.

Perfecto, ahora yo podía regresar a la Habana y volver en un par de meses para reducirlos. Con suerte, me esperarían en el aeropuerto con al menos un pequeño batallón. Antes de irme solamente añadí:

—Y quizá podrían reincorporar a Expósito, ¿qué tú crees?
El coronel se molestó.
—No, a ese ni loco lo dejo entrar aquí de nuevo. Se estaba robando la mantequilla y el queso del cuartel para vendérsela a los santiagueros.

sagaciro

sagaciro

sagaciro

martes, 1 de diciembre de 2009

Un comic basado en hechos reales II

comic

retoroto



REINALDO ESCOBAR



REINESCOB






Por Silvia C.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Un comic basado en hechos reales






Comic por Silvia C.