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jueves, 10 de marzo de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
Los malos

Como los niños cuando salen en el televisor salto de alegría al ver mi foto en el PowerPoint surrealista de la video conferencia “Campañas enemigas y política de enfrentamiento a los grupúsculos contrarrevolucionarios”. Digo como los niños porque se ve tan mal que tengo que señalarme con el dedo y aclarar “esta soy yo”. Aunque mis amigos no me reconocen por lo borroso de la imagen comparten mi alegría: me siento una estrella de la “ciberguerra mediática” y eso, no se puede negar, es muy divertido. Hemos visto el video como cuatro veces y cada vez me causa más risa. El compañero conferencista de la Seguridad del Estado ha revolucionado el chiste cubano en menos de 72 horas, hay que reconocerle el mérito.
Me he esforzado pero no he logrado tocar el tema en un tono serio: el caso del profe de nuevas tecnologías da grima. He escuchado comentarios de todo tipo, un amigo me preguntó desconcertado ¿Pero quién es el enemigo, Facebook? Otros me piden un resumen de la historia pero me declaro incapaz: cualquier descripción es infinitamente inferior a la realidad. Recordé, al ver el programa, un artículo de Enrique Ubieta en la Calle del Medio que me causó la misma impresión, se llamaba “Be stupid” y, según el concepto de blogger del autor, no había nada más atractivo. ¡Extraña propaganda negativa esta que levanta la autoestima de las víctimas!
Sin embargo -y tratando de ponerme grave en medio de tan irrisoria situación- miro a ése para el que soy el enemigo en la red, el soldado de una guerra que parece narrada por George Berkeley y me pregunto por qué le miente tan descaradamente a un grupo de militares. No se trata ya de difamar la figura de Yoani Sánchez, ni de considerar contrarrevolucionaria a la red social de la vocacional Lenin, ni siquiera la fascista expresión de “ellos están entre nuestros hijos”, justo como dijo un día Hitler de los judíos, me sorprende. Atónita me deja el cinismo, la desvergüenza y la falta de respeto con que ese hombre miente sobre el uso de la red y las formas de acceso alternativas. No sé dónde están las redes satelitales que menciona, formadas -¡oh milagro!- por una cámara de video, cinco blackberries y un tarequito wi-fi. Pretendo hacer un recorrido por el Vedado con mi laptop a ver si me encuentro alguna…no me vendría mal.
Se necesita un muy alto grado de inmoralidad para aprovecharse de la ignorancia de un grupo de personas y mentirles tan desfachatadamente. Hasta me dio pena con el público, le dan a uno ganas de explicarle a esa gente que la cosa no es ni remotamente así. Y entonces me pregunto ¿Quién es realmente el enemigo del policía cibernético? ¿Qué intención oculta hay detrás de tanto engaño? ¿Por qué la seguridad del estado necesita hacerle creer a los militares que hay una red satelital alternativa de acceso a Internet en Cuba?
La estrategia de control esta vez, me parece, no es ni para la blogosfera alternativa, ni para los muchachos que solicitaron becas de estudio en los Estados Unidos, ni para las redes sociales de facebook y twitter, ni tampoco para los intercambios culturales entre cubanos y cubano-americanos. La estrategia de control es para –por increíble que parezca- su propio bando: el MININT y la PNR. ¿Qué peligro presentan estos ministerios para la seguridad del estado que ésta les prepara tele clases de embuste?
domingo, 26 de diciembre de 2010
Palabras de Luis Alberto García
Aunque recibí una invitación por correo y varios sms de amigos para ir a la entrega del Premio Nacional de Artes Plásticas al artista René Francisco, no fui. Desde aquel concierto de Pedro Luis Ferrer en el que descubrí que mi entrada al Museo Nacional de Bellas Artes y a otras instituciones de la cultura cubana estaba prohibida, me ha invadido un extraño “Porque si está la bandera, no sé, yo no puedo entrar”.
Ahora mi relación con el arte de mi país se ha vuelto sutil e íntima: retazos de eventos públicos llegan a mí a través de cables y puertos usb. Probablemente escuchar a Luis Alberto García en vivo sea mucho más emocionante que con unos audífonos en la soledad de mi casa. Sin embargo he decidido que hasta que la libertad de expresión en Cuba sea más que un performance, yo no participo.
martes, 30 de noviembre de 2010
Los traspiés de la princesa
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Foto: Claudio Fuentes Madan, de la serie "Con jamón, lechuga y petipuá" |
La primera vez fue cuando llamó a Yoani Sánchez “gallita insignificante”. Bastante vergonzoso es que un político insulte a una periodista por un cuestionamiento incómodo, pero que la hija del heredero se dedicara a llamarle insignificante a una ciudadana cubana fue, sin dudas, el colmo del cinismo alcanzado por la nomenclatura. No obstante vale aclarar que la pregunta de la autora de Generación Y no fue todo lo incómoda que hubiera podido ser y que la sobrerreacción de Mariela es la prueba de la alergia que le produce la libertad de prensa. En mi opinión una pregunta realmente dura hubiera sido, por ejemplo, preguntar por qué el CENESEX no representa ante el gobierno una demanda a favor de los homosexuales que sufrieron represión y vejaciones en los sesenta, los setenta y los ochenta y que merecen una indemnización y una disculpa oficial. En ese caso a nuestra princesa, creo, le habría dado un infarto.
Ahora, el CENESEX tiene en su página principal esta declaración. Me recuerda un chiste pupular: El periodo especial ni me beneficia ni me perjudica, sino todo lo contrario. Resulta que Cuba tiene la exclusividad de ser el único país de América que “se suma al voto del grupo de países que contemplan a la homosexualidad como un delito dentro de sus legislaciones, incluyendo la aplicación de la pena capital por ese motivo, en cinco de ellos”. El CENESEX, vale aclarar, es la única institución reconocida por el gobierno que supuestamente representa los derechos de los homosexuales. ¡Vaya impudicia, señores, leer semejante frase en la página del “Centro Nacional de Educación Sexual”, y firmada por su directora!
viernes, 26 de noviembre de 2010
Escoliosis ministerial
Si yo en vez de tener un blog personal escribiera textos de ficción, con mi última visita a la Fiscalía Provincial haría uno en el que la protagonista terminara en el hospital víctima de horribles dolores de espalda. El médico le prohibiría terminantemente poner de nuevo los pies en un ministerio, pues su columna se quebraría al peso de la burocracia. La protagonista esgrimiría miles de necesidades pero el doctor sería tajante: Ni un ministerio más, ni siquiera por teléfono que aligera la carga.
Sin embargo no voy a escribir nada de ficción sino que voy a contar -omitiré el dolor de la cervical- mis últimas peripecias con la demanda por apartheid durante la “Novena Muestra de Jóvenes Realizadores”. Y como, además, no he ido a ver a ningún médico que me aconseje mandarlo todo al carajo sino a los excelentes abogados de la Asociación Jurídica Cubana quienes -por el contrario- me animan y me apoyan en todo, seguiré pasando algunas de mis antes hermosas mañanas en la Fiscalía Provincial, cita 25 y F, en el Vedado.
Según la ley, en la fiscalía tienen un plazo de sesenta días para darme respuesta y vencido ese período son ellos los que empiezan a incumplirla. Mi demanda tiene ya como ocho meses, así que cuando el viernes por la mañana llegué con el doctor Vallín a pedir una explicación, un corre-corre por las escaleras y una recepcionista con cara de haber visto al diablo me dieron a entender que mi caso no tenía ni remotamente seguimiento.
Sin embargo, tengo que hacerle honor a la verdad y reconocer que aparecerse con el Doctor Vallín en un bufete colectivo, una fiscalía o un tribunal, es el equivalente a pasearse por Hollywood de la mano de Brad Pitt. Y es que la Ministra de Justicia de nuestro país ha contratado dos abogados para que la defiendan del mío.
Es así que una hora después de estar sentados esperando, la fiscal que emitió este documento bajó las escaleras casi de espaldas –ya sé que parece complicado pero los límites humanos no han sido aún fijados- y de espaldas también anunció por teléfono a alguien, papel mío en mano, que ése era ciertamente su pie de firma pero que ella no se acordaba ni remotamente de haberlo firmado. Acto seguido le dijo adiós a la recepcionista y se fue.
Por su parte la pobre recepcionista -en vistas de tener la papa caliente en la mano, es decir, yo- me mandó a pasar con voz suplicante al cuartico de atención al público. Cuando vio que el Doctor Vallín se levantó conmigo echó un suspiro de resignación. Me dijo de la mejor manera que la fiscal del caso estaba de vacaciones, que en el archivo había una muchacha nueva que no sabía bien dónde estaban los documentos y que probablemente los del mitin de repudio del Chaplin eran militares –eso último no sé bien por qué lo dijo. Ante el hecho irrefutable del tiempo vencido, nos pidió paciencia y que regresáramos por allí el martes a las ocho y media.

El martes por la mañana nos reconocieron enseguida, a pesar de que mi caso no tiene respuesta todo el mundo está al tanto. Esta vez la espera fue de una hora y media más o menos. Cuando la secretaria me mandó a subir al primer piso dijo, literalmente:
- Sube solita.
- Prefería subir con él.
Cualquiera sabe que sin el abogado no se va ni a la esquina. Además, entre subir sin el Doctor Vallín y no subir, me quedo con la segunda. Allí nos atendió otra fiscal: mi fiscal sigue de vacaciones y, aunque mi caso SÍ tiene respuesta, lo que pasa es que ellos no la saben porque ella está de vacaciones. Así es la vida, aunque la ley no esté muy clara al respecto.
Antes de irme la secretaria me levantó un acta de reclamación. Me dieron un teléfono para que llame y pueda estar al tanto de lo que sucede con mi caso (hoy llamé pero no estaba la persona encargada de mí) y un papelito que equivale a sesenta días más de prórroga para responder.
Sin embargo no voy a escribir nada de ficción sino que voy a contar -omitiré el dolor de la cervical- mis últimas peripecias con la demanda por apartheid durante la “Novena Muestra de Jóvenes Realizadores”. Y como, además, no he ido a ver a ningún médico que me aconseje mandarlo todo al carajo sino a los excelentes abogados de la Asociación Jurídica Cubana quienes -por el contrario- me animan y me apoyan en todo, seguiré pasando algunas de mis antes hermosas mañanas en la Fiscalía Provincial, cita 25 y F, en el Vedado.
Según la ley, en la fiscalía tienen un plazo de sesenta días para darme respuesta y vencido ese período son ellos los que empiezan a incumplirla. Mi demanda tiene ya como ocho meses, así que cuando el viernes por la mañana llegué con el doctor Vallín a pedir una explicación, un corre-corre por las escaleras y una recepcionista con cara de haber visto al diablo me dieron a entender que mi caso no tenía ni remotamente seguimiento.
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Logo de la Asociación Jurídica Cubana |
Es así que una hora después de estar sentados esperando, la fiscal que emitió este documento bajó las escaleras casi de espaldas –ya sé que parece complicado pero los límites humanos no han sido aún fijados- y de espaldas también anunció por teléfono a alguien, papel mío en mano, que ése era ciertamente su pie de firma pero que ella no se acordaba ni remotamente de haberlo firmado. Acto seguido le dijo adiós a la recepcionista y se fue.
Por su parte la pobre recepcionista -en vistas de tener la papa caliente en la mano, es decir, yo- me mandó a pasar con voz suplicante al cuartico de atención al público. Cuando vio que el Doctor Vallín se levantó conmigo echó un suspiro de resignación. Me dijo de la mejor manera que la fiscal del caso estaba de vacaciones, que en el archivo había una muchacha nueva que no sabía bien dónde estaban los documentos y que probablemente los del mitin de repudio del Chaplin eran militares –eso último no sé bien por qué lo dijo. Ante el hecho irrefutable del tiempo vencido, nos pidió paciencia y que regresáramos por allí el martes a las ocho y media.

El martes por la mañana nos reconocieron enseguida, a pesar de que mi caso no tiene respuesta todo el mundo está al tanto. Esta vez la espera fue de una hora y media más o menos. Cuando la secretaria me mandó a subir al primer piso dijo, literalmente:
- Sube solita.
- Prefería subir con él.
Cualquiera sabe que sin el abogado no se va ni a la esquina. Además, entre subir sin el Doctor Vallín y no subir, me quedo con la segunda. Allí nos atendió otra fiscal: mi fiscal sigue de vacaciones y, aunque mi caso SÍ tiene respuesta, lo que pasa es que ellos no la saben porque ella está de vacaciones. Así es la vida, aunque la ley no esté muy clara al respecto.
Antes de irme la secretaria me levantó un acta de reclamación. Me dieron un teléfono para que llame y pueda estar al tanto de lo que sucede con mi caso (hoy llamé pero no estaba la persona encargada de mí) y un papelito que equivale a sesenta días más de prórroga para responder.
viernes, 19 de noviembre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Fotos de la inauguración de la galería "La Paja Recold" por Claudio Fuentes Madan

"Citas históricas" de Gorki Aguila


Las fotos de Hebert Domínguez

Arriba Ricardo Orta (el de Porno para Ricardo), a la izquierda Guillermo Portieles y a la derecha Claudio Fuentes Madan

"Borrachos" de Heriberto Manero y "Policía con guoquitoqui" de Guillermo Portieles

A la izquierda los Graffiteros, arriba Arturo Cuenca y debajo Luis Trápaga.

Fernando Ruiz y yo

viernes, 22 de octubre de 2010
Exposición colectiva en casa de Gorki Águila

1- heriberto manero / borrachos
2- guillermo portieles / policía con guoquitoqui
3- ricardo orta / el descorche
4- claudio fuentes / el yogultsaldo de soyaldo
satélites / sin título
5- luis trápaga / a mí no…
6- incap-ass / diga no a la superstición
/ el patinador ha muerto, viva el patinador
7- arturo cuenca / no sabemos el título y qué
8- noel morera / este modelo no funciona ni en cuba(Fidel)
/la cebra aunque se vista de leon cebra se
queda / cuba bremen músicos
9- gorki aguila / citas históricas
10-hebert domínguez / ciro te quiero
/las fotos que tiré con las cámaras de los demás
11-papín / el pintor de murales
12-fernando ruiz / columna calumnia
/ espejo coraza
13-rubén cruces / visualización no.23
14-claudia cadelo / mis muñecas – novia
15-jorge luis marrero /
16-renay / drink only (sólo lectura)
22.mm y tnk / intervención stencil
jueves, 23 de septiembre de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
Confesiones sobre un viaje utópico
Miércoles 5 de mayo
He pasado estos días haciendo los papeles para ir a Alemania de visita, he sido invitada para participar en un encuentro con bloggers de todo el mundo. Dudé entre hacer o no un comentario en el blog antes de terminar todo el papeleo, mis amigos me convencieron y finalmente hoy, después de casi un mes y medio, publico esto con la sensación de darme una ducha fría a cuarenta grados de temperatura.
Escribir sobre mis estancias en el Noveno Cerco, que sería -eso ya se lo imaginan los lectores del lado de allá- la pedestre, oscura, sucia y absolutamente indescriptible Oficina de Inmigración y Extranjería del Municipio Plaza, es un tremendo alivio. Justamente en este desagradable lugar –cuyo nombre excluye mi existencia, porque yo no pertenezco a extranjería ni estoy haciendo trámites de inmigración- he pasado el martes ocho horas de mi hermosa vida haciendo cola para ser interrogada sobre mi viaje, mi familia, mi esposo, mis estudios y la manera –incluso- que utilizo para conectarme a Internet.
Puede resultar un poco excesivo el número de las horas, es por ello que contaré en detalle los sucesos a partir de las ocho y treinta de la mañana en la que mis pies franquearon la entrada de la deteriorada casa de 17 entre J y K, y las cuatro de la tarde, cuando finalmente salí con migraña, ganas de orinar, hambre, sed, sueño, insolación y unas ganas terribles de mandarlo todo al carajo e irme a dormir un mes.
Señores, yo les juro que un día solicitando el permiso de salida le quita las ganas de viajar a cualquiera.
Les cuento desde el principio: Cuando el sol aun no incendiaba el patio llegué yo a la puerta trasera de Inmigración -había ya rebasado no sin ciertos problemas la puerta delantera unas semanas antes, ésa en la que se “solicita” el pasaporte… ya que de solicitud en solicitud vamos- y entregué mi carnet casi de última, pues en ése instante supe que la cola había comenzado en el horario estelarísimo de las cuatro de la mañana. Por suerte una sorpresa divina me esperaba: una vieja amiga justo delante de mí me anunció que ella también “solicitaba”, así que mutuamente nos haríamos compañía.
Antes de las nueve y media ya tenían todos nuestros papeles allá dentro: pasaporte, carnet de identidad, carta de invitación y el bono –yo mejor le llamaría BONÓN- de 150 CUC (pagados de antemano, con o sin permiso de salida y devueltos en caso de negativa). Como no hay ningún cartel salvo del A-H1N1 –ah, y un mural de los Cinco que haría vomitar a Edvard Munch- A muchos de los que llegaban les faltaba algún papel, o no sabían que después de las nueve no se recogían los carnets, o no tenían el BONÓN (una infeliz tenía el recibo pero no el BONÓN, de manera misteriosa en el banco no se lo habían entregado). Lo más deprimente eran los ancianos, con los bastones en una mano y los papeles en la otra, despistados, apabullados por la burocracia y el trasiego de personas de un lado a otro.
A las once de la mañana descubrí que el baño estaba clausurado: -el público lo ha roto- apuntó una de las de verde. A las doce los trabajadores se fueron a almorzar hasta la una y media, pero una oficial se quedó trabajando así que no me moví, esa maldita sensación de “me van a llamar ahora y no voy a estar”. A las dos de la tarde había tanto sol que dejé de echarme aire con el abanico para ponérmelo delante de los ojos. A las dos y media casi me orino encima y salí a buscar un baño. A las tres una señora diabética delante de mí dijo “no puedo seguir sin tomar agua”. A las tres y media la muchacha que había marcado a las cuatro de la mañana tuvo un ataque de histeria y se fue, por suerte regresó al poco rato. Casi a las cuatro me llamaron a mí.
Una militar muy joven, con cadena, aretes y anillo de oro, y unas uñas postizas de metro y medio me atendió y me preguntó muchas veces lo mismo sobre mis estudios, finalmente escribió en mi expediente: “reSibió clases para dar clases”. Después se obsesionó con aquello de “Amistad por Internet”:
- Tengo muchos amigos por Internet.
- ¿Cómo te conectas a Internet?
- Mayormente en los hoteles.
- ¿Qué hoteles?
- Sobre todo el Cohíba y el Parque Central.
- Esa información será verificada, si estás ocultando algo se te negará el permiso de salida.
Sonreí. ¿De qué manera van a saber si yo me conecto en un hotel o si tengo amigos por Internet? Nunca me han pedido el carnet para comprar horas de conexión y, sobre mi correspondencia privada, salvo que hackeen mi correo personal no veo otra forma de comprobar nada.
Después indagó sobre mi madre, mi padre, mi esposo y por un instante sospeché que mis perros Anastasia y Wicho también saldrían a relucir en sus preguntas.
Para concluir sentenció:
- Ven dentro de veinte días a ver si te otorgan el permiso de salida.
- Señorita, dentro de veinte días mi visa ya se habrá vencido.
- Las informaciones necesitan ser verificadas con tiempo, espera aquí.
Se fue por un rato y regresó:
- Ven el viernes a ver si está.
Cuando salí vi los rostros que a lo largo de todo el día había observado desencajarse poco a poco, hubiera querido decirle “adiós y suerte” a cada uno, pero estaba destruida. Ni miré a la muchacha de las cuatro de la mañana, me avergonzaba que me hubiesen llamado antes que a ella. Unas gotas de agua cayeron de pronto, gotas muy gordas y sólo unas pocas. Mi amiga me dijo:
- ¿Por qué te demoraste tanto allá dentro?
- No lo sé, gracias por esperarme, vámonos –y la tomé del brazo para meternos “sin pedir permiso” bajo la llovizna.
Viernes 7 de mayo
Después de una hora supe que tendría que volver el miércoles siguiente. ¿Será casualidad que coincida con el día en el que debo volar?
Miércoles 12 de mayo
A la una y media llegué a inmigración, atestado de personas como de costumbre. Cerca de las dos me llamaron -la verdad es que esta vez no puedo quejarme. Sin embargo la voz vino de una puerta lejana y no del local donde yo y todos los que esperábamos nuestros permisos de salida habíamos previamente entregado nuestros carnets.
Hubo cierta tensión en la cola al escuchar el “Claudia Cadelo”, como no tenía idea desde dónde se me llamaba pregunté:
- ¿Dónde debo entrar?
Alguien me dijo:
- Pregunta en esa puerta, que es la que corresponde.
Me asomé y una militar bramó:
- ¿Por qué abren sin tocar?
- Pero si me han llamado.
- ¡Ah! Lo tuyo es por el otro lado.
Camino al otro lado un hombre me preguntó:
- ¿Tú eres la bloggera?
- Sí –respondí con una sonrisa y con los nervios de punta, pues el clima claramente se había “electrizado”.
Ya me esperaban en la puerta, después de tantos días de malestar y malos tratos me resultó “inusual” la sociabilidad:
- Por favor, pase por aquí. ¿Me podría cerrar la rejita cuando entre? Gracias. Usted no puede viajar por el momento.
Salí y pude sentir la solidaridad de todos los que afuera esperaban ser “convocados”, el muchacho que me había preguntado si yo era bloggera me dijo:
- Vivo en España, sigo tu blog, no te dejes caer, que esto no te quite las fuerzas.
- No me las quitará, gracias.
sábado, 8 de mayo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
Apartheid en la Novena Muestra de Jóvenes Realizadores (documental y consulta)
LA CONSULTA
¿Derecho de Admisión?
Wilfredo Vallín Almeida
vallinwilfredo@yahoo.com
La Víbora, La Habana, 9 de marzo de 2010
Son un pequeño grupo de jóvenes. Han comprado unas entradas para el cine Chaplin donde transcurre la Novena Muestra de Jóvenes Realizadores. El diálogo que tuvo lugar a la entrada de ese lugar público fue, más o menos, el que sigue brevemente:
- Ustedes no pueden entrar.
- ¿Por qué? Tenemos las entradas…
- Sí, pero aun así no pueden entrar.
- ¿Con qué derecho nos prohíbe Ud. la entrada?
- El cine se reserva el derecho de admisión…
A continuación sigue un altercado verbal que no es necesario reproducir aquí y donde no faltan los insultos y los consabidos calificativos a los jóvenes de “mercenarios”, “contrarrevolucionarios”, “asalariados” y otros de este tenor.
Este columnista es interpelado por los agredidos en el sentido de cuanta razón o autoridad tiene la dirección de ese cine para hacer semejante cosa. La respuesta de La Consulta es esta:
Hay instituciones y lugares que, por su naturaleza, son selectivos en el acceso a sus instalaciones. Por ejemplo, es sabido que las logias masónicas permiten la presencia en sus sesiones de trabajo solo a sus miembros e invitados especiales.
Por otra parte, hay lugares a donde no puede accederse sino con determinados requisitos. Así, a los tribunales hay que comparecer con determinado atuendo: no es posible ir vestido de cualquier manera. Puede ocurrir de este modo en un restaurant de determinado nivel, o en una iglesia.
La forma de comportarse también puede ser un requisito: en un teatro, concierto o espectáculo público donde exista desorden manifiesto, los responsables pueden ser expulsados del lugar y hasta no ser dejados entrar si esto se ha convertido en un fenómeno reiterado.
Lo anterior no tiene absolutamente nada que ver con que los administradores de esos lugares consideren que sus facultades administrativas llegan hasta tener capacidad para conculcar los derechos otorgados por la Constitución de la República a los ciudadanos por el solo hecho de que éstos no comparten la ideología del gobierno de turno.
Perseguir, al extremo de no permitir, el acceso de lugares públicos a personas que se comportan correctamente, que no alteran el orden exigido, que pagan el precio correspondiente a las entradas respectivas, que no se meten con nadie durante el espectáculo y que una vez terminado este sencillamente se retiran de forma ordenada, tranquila y respetuosa, presenta, simultáneamente las siguientes ilegalidades por parte de los que se abrogan tan disparatado “derecho”:
I. Violación de la Constitución de la República en sus artículos:
41) Todos los ciudadanos gozan de iguales derechos…
42) La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana, está proscrita y es sancionada por la ley.
43) El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana:
- disfrutan de los mismos balnearios, playas, parques, círculos sociales y demás centros de cultura, deportes, recreación y descanso.
(En ningún lugar la Constitución establece que las personas con un pensar diferente al oficial recibirán un tratamiento discriminatorio de especie alguna y, según la doctrina, “Donde la ley no distingue, no debemos distinguir”).
II. Violación de la Declaración Universal de Derechos Humanos refrendada por Cuba hasta la actualidad, en los artículos:
2.1) Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica nacimiento o cualquier otra condición.
7) Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
lunes, 1 de marzo de 2010
Apartheid en la Muestra de Jóvenes Realizadores (video)
Nota: Antes de la muerte de Orlando Zapata Tamayo había escrito este texto de las conversaciones sobre el tema migratorio entre Cuba y Estados Unidos. Había decidido no publicarlo porque demasiado ha llovido y cosas muy horrendas han sucedido. Sin embargo, durante la Muestra de Jóvenes Realizadores -a la que varias personas tuvieron vetada la entrada- uno de los del mitin (bastante desinformado, por cierto) sacó el tema a relucir, así que decidí sacar mi texto yo también. Además les dejo el video que, sin que yo supiera, una persona filmó durante mi No-Entrada a la Muestra.
La Bobería y la Baba
No encuentro calificativo mejor para las declaraciones del MINREX a propósito de las conversaciones sobre el tema migratorio que se sostuvieron entre funcionarios de los gobiernos de La Habana y Estados Unidos. La nota de Granma, muy desinformativa por cierto, no dice nada de los acuerdos tomados o no. Las palabras “civilizadamente, espíritu de cooperación y diálogo” se repiten una y otra vez. Pero con tristeza puedo ver que no hay una sola alusión a algo concreto… ¿En qué quedaron señores? Se reunieron, dialogaron, tremenda conectividad espiritual, etcétera, y entonces ¿qué hay de nuevo? ¿Pasó algo, se movió algún peón? ¿Firmaron algún acuerdo? Parece que no.
Para no poner el dedo en la llaga, la nota da un giro informativo de 360 grados y se pone a hablar de la reunión que, al día siguiente, sostuvieron los miembros del gobierno norteamericano con algunos representantes de la sociedad civil y de la oposición cubana. Que me disculpe el Ministerio de Relaciones Exteriores, ¿pero a mí qué me importa lo que hizo la delegación al día siguiente de la reunión? La noticia, sinceramente, parece más digna de la revista HOLA que de una nota del MINREX.
Si a la reunión primera -lamentablemente de la que dependen los derechos ciudadanos en temas de emigración- hubieran sido invitados aquellos disidentes de los que el gobierno cubano tanto se escandaliza, y hubiesen participado de las conversaciones oficiales; seguramente hoy las noticias serían más realistas y los acuerdos o los desacuerdos tendrían nombre y apellidos.
El hecho de que el gobierno cubano no sea capaz de asumir con coherencia y madurez un diálogo que vise a normalizar las relaciones entre EE.UU. y Cuba, no le da derecho a estar entonces chismeando y metiéndose en la vida de otros para justificar lo injustificable: la ineficacia de su gestión.
viernes, 26 de febrero de 2010
Apartheid en la Muestra de Jóvenes Realizadores
Aquí les dejo la grabación de lo que sucedió esta tarde en la muestra de Jóvenes Realizadores. Ciro Javier Díaz Penedo, Orlando Luis Pardo Lazo y yo intentábamos ver los cortos de Lía Villares, que finalmente ella tampoco pudo ver.
No escribo mucho, les dejo el testimonio de mi voz en la puerta del Cine Chaplin. A Ciro le han puesto una multa de treinta pesos por escándalo público.
viernes, 22 de enero de 2010
Analfabetismo Cívico
“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.”
Voltaire
He esperado casi un mes para escribir este post, he recibido emails ardientes, insultados e insultantes; he mantenido una polémica bastante caliente con una excelente amiga y escritora y he, por último, llegado a la misma conclusión que cuando por primera vez tuve en mis manos la Carta en rechazo a las actuales obstrucciones y prohibiciones de iniciativas sociales y culturales.
Trato de no quedarme con la primera idea que me viene a la mente, pero la interrogante lanzada al amigo que me trajo la carta abierta aun sigue sin repuesta: ¿Quiénes son la contrarrevolución real? No pretendo escribir directamente sobre el contenido de la carta, sino que procuro hacer una polémica sobre la polémica, escribir sobre las desconcertantes discusiones sostenidas con los que considero mis amigos y aclararme la mente –escribir siempre ha sido un cable a tierra. Porque al final el camino al cambio, a la no censura, a la libertad, es –como bien definió Jorge Luis Borges– el jardín de los senderos que se bifurcan. Ante todo me siento en la obligación de reconocer que comparto –sin ninguna duda– las opiniones de Yoani Sánchez y Miriam Celaya y –aunque no suscribo la declaración de los intelectuales– acepto muchos de sus enunciados.
Un país plural no es una plaza de consenso generalizado, ni una parcela del paraíso donde las contradicciones han quedado relegadas a aquellos débiles hombres pecadores de la tierra. Para construir la sociedad que estamos soñando –pienso– lo primero es poner los pies en la tierra, lavarse duro las impurezas que 50 años de discurso monolítico nos han dejado en el cerebro y, además, dejar de patalear para que TODOS ESTEMOS DE ACUERDO.
Disentir no es pecado, criticar es constructivo, no estar de acuerdo es sano y, decirlo públicamente es –más allá de sentimentalismos y patriotismos– una responsabilidad ciudadana. Parte de los miedos a “la desunión” y a “la falta de prudencia” son males arrastrados con dolor desde la primera reunión del PCC a la que nuestros padres asistieron. Prudencia es lo que día a día levanta al cubano de su cama y lo lleva, libreta de abastecimiento en mano, a comprar el pan; prudencia son los malabares conceptuales que los artistas hacen para colarse en galerías y en las bienales; prudencia es jugar al gato y al ratón con la dictadura; es la doble moral, el oportunismo y el arribismo. Desunión es lo que se respira entre el pueblo y el gobierno. Lo demás –crítica y opinión– es tolerancia, civismo y estimulación para una sociedad civil aun en pañales.
Entre las objeciones hechas a Yoani y a Miriam, los defensores “a ultranza” de la carta –y digo a ultranza sin ánimo de ofender, considero que cuando uno no acepta críticas se pasa al bando de los radicales– alegan “el carácter cultural de la misma”. Parto del principio de que todo es cultura, el hombre es un ser social y cultural, y en ello baso todo lo que pueda decir. Es por eso que en la carta –sin contradicción con mi línea anterior– se habla también de socialismo, de capitalismo, de fenómenos sociales e incluso de proyecto político-económico-social “proyecto que socializa –comparte– todos sus recursos, donde todos tenemos igual acceso al ejercicio del poder” (sic).
En mi opinión, la recogida de firmas es una iniciativa coherente porque intenta globalizar todos los aspectos que atañen un país sin tomar posiciones “culturosas”; y esto a pesar de las omisiones imperdonables y las ambigüedades que encontré en la misma y que me impiden sumar mi nombre al de los firmantes.
A continuación enumero y comento –con la conciencia absolutamente tranquila– los conceptos que más dudas me dejaron:
• Contrarrevolución real (¿quiénes, cuándo, dónde?).
• Institucionalidad oficial (¿hay institucionalidad legalizada en Cuba que no sea oficial?).
• Orientado desde arriba (¿desde el PCC, el Comité Central o más abajo?)
• Muy poco espacio para la crítica socialista (¿y la crítica no socialista, no cuenta?).
• Promover el diálogo cultural (¿para resolver problemas sociales?).
• Nuestro proyecto de liberación social (esto, ni idea de lo que es).
• Emergencia irreversible de nuevos hechos sociales, como las tecnologías digitales o la imposibilidad del aislamiento del país (quizás la sintaxis engañe, pero lo que yo entiendo es que –a pesar de los esfuerzos– se ha colado en Cuba el Internet y el ojo avizor de la opinión pública internacional).
Mucho más coherente y productivo que firmar aquello que omite o es dudoso, o no firmar pero callar por miedo a las consecuencias sobre una supuesta unidad, es –sin resabios ni rencores– decir lo que uno piensa sin tapujos, sea de Raúl Castro, de la Carta de los Intelectuales o del Viceministro de Cultura.
martes, 22 de diciembre de 2009
Carta abierta a Fernando Rojas
Fernando Rojas:
Me dirijo a usted con la intención de aconsejar. Digamos que con mis 26 años he decidido hoy servirle por unos instantes de madre o de conciencia, como se quiera interpretar. Así es que le escribo a Fernando Rojas el hombre y no el Viceministro de Cultura, aquel al que quizás más de una vez -durante la infancia- su madre le dijo: “Fernandito, a las niñas no se les da.”
Dicen –y usted sabe lo que pesa en la Habana esa tercera persona del plural- que durante la tristemente célebre reunión que tuvo usted con los artistas del grupo performático OmniZonaFranca, una de las justificaciones sostenidas para desterrar el Festival Poesía Sin Fin de las instituciones cubanas era que los muchachos se reunían con la blogger Yoani Sánchez. Las resoluciones y leyes que su ministerio se ha adjudicado para limitar la entrada de ciudadanos a sus establecimientos y actividades me son desconocidas, pero no es de leyes de lo que quiero hablar, porque en las aguas de la ley, Rojas, hace mucho tiempo que su ministerio no se baña.
Lo que me preocupa es su amenaza “Si Yoani Sánchez viene, yo mismo le doy con un palo”. Graves palabras, Fernando, para un hombre. Pero aun más graves para un Viceministro que –según comentarios de pasillos culturosos- aspira a quitar el prefijo vice de su cargo. Sin embargo esto no es un regaño, es más bien un llamado a la cordura, a la civilidad, a la inteligencia. Le recuerdo que para esos menesteres el gobierno cuenta con los paramilitares, las brigadas de respuesta rápida y en última instancia la CIM (Contrainteligencia Militar); no me parece aconsejable que un funcionario se tome esas tareas por su cuenta, y menos que las anuncie con antelación, pueden llegar a oídos inadecuados y filtrarse por Internet.
Diría que un ambiente de terror sobre su persona no conviene, a fin de cuentas todos saben que Yoani Sánchez es una escritora y usted el Viceministro de Cultura, la imagen del palazo resulta lamentable y desacertada.
Por otra parte puedo estarme yo equivocando y su vice no sea más que una coartada, entonces pertenecería usted a una de las organizaciones antes mencionadas que se ocupan de golpear civiles. En ese caso probablemente su pecado sea la indiscreción, porque después de amenazar públicamente con atentar contra la integridad física de una ciudadana, costará creer, Fernando, que usted no es más que un funcionario del Ministerio de Cultura.
Atentamente,
Claudia Cadelo De Nevi
Me dirijo a usted con la intención de aconsejar. Digamos que con mis 26 años he decidido hoy servirle por unos instantes de madre o de conciencia, como se quiera interpretar. Así es que le escribo a Fernando Rojas el hombre y no el Viceministro de Cultura, aquel al que quizás más de una vez -durante la infancia- su madre le dijo: “Fernandito, a las niñas no se les da.”
Dicen –y usted sabe lo que pesa en la Habana esa tercera persona del plural- que durante la tristemente célebre reunión que tuvo usted con los artistas del grupo performático OmniZonaFranca, una de las justificaciones sostenidas para desterrar el Festival Poesía Sin Fin de las instituciones cubanas era que los muchachos se reunían con la blogger Yoani Sánchez. Las resoluciones y leyes que su ministerio se ha adjudicado para limitar la entrada de ciudadanos a sus establecimientos y actividades me son desconocidas, pero no es de leyes de lo que quiero hablar, porque en las aguas de la ley, Rojas, hace mucho tiempo que su ministerio no se baña.
Lo que me preocupa es su amenaza “Si Yoani Sánchez viene, yo mismo le doy con un palo”. Graves palabras, Fernando, para un hombre. Pero aun más graves para un Viceministro que –según comentarios de pasillos culturosos- aspira a quitar el prefijo vice de su cargo. Sin embargo esto no es un regaño, es más bien un llamado a la cordura, a la civilidad, a la inteligencia. Le recuerdo que para esos menesteres el gobierno cuenta con los paramilitares, las brigadas de respuesta rápida y en última instancia la CIM (Contrainteligencia Militar); no me parece aconsejable que un funcionario se tome esas tareas por su cuenta, y menos que las anuncie con antelación, pueden llegar a oídos inadecuados y filtrarse por Internet.
Diría que un ambiente de terror sobre su persona no conviene, a fin de cuentas todos saben que Yoani Sánchez es una escritora y usted el Viceministro de Cultura, la imagen del palazo resulta lamentable y desacertada.
Por otra parte puedo estarme yo equivocando y su vice no sea más que una coartada, entonces pertenecería usted a una de las organizaciones antes mencionadas que se ocupan de golpear civiles. En ese caso probablemente su pecado sea la indiscreción, porque después de amenazar públicamente con atentar contra la integridad física de una ciudadana, costará creer, Fernando, que usted no es más que un funcionario del Ministerio de Cultura.
Atentamente,
Claudia Cadelo De Nevi
sábado, 31 de octubre de 2009
El Ministerio y yo
Es la tercera vez que una institución o ministerio me niega la entrada a un lugar de acceso libre. Parece que algunos bloggers independientes hemos sido excluidos “extraoficialmente” de los eventos culturales cubanos. Digo “extraoficialmente” porque aun no me han mostrado un documento oficial con mi nombre completo y mi número de carnet de identidad que diga: Esta institución niega la admisión de Fulanito de tal, Siclano y Esperanzejo, según la legislación tal de la ley tal y el derecho tal que tiene este centro. No tienen mi foto y los custodios no conocen mi nombre, no hay una lista que decrete que yo soy persona non grata.
Yo le exijo al Ministerio de Cultura que emita dicha lista, que aclaren las razones por las que no puedo asistir a conciertos y participar en debates, que den la cara y dejen de ampararse en el vago concepto La institución se reserva el derecho de admisión. Yo quiero que Abel Prieto articule legalmente esta exclusión para así yo poder, legalmente también, ponerle una demanda al Ministerio de Cultura por discriminación cultural e ideológica. Yo quiero que los funcionarios acaben de quitarse la careta sin nombre y asuman que la política cultural cubana es excluyente y discriminatoria, pongan las cartas sobre la mesa y los puntos sobre las ies, dejen de usar la burocracia como escudo y a los custodios como infantería. Yo quiero que alguien me explique de qué manera humana una institución pública –del pueblo- se puede reservar el derecho de admisión y cuáles son las condiciones que rigen dicho derecho.
jueves, 29 de octubre de 2009
Ahora mismo en el Fresa y Chocolate (Update video)

Un grupo de personas entre las que me cuento no pueden acceder al debate sobre Internet que se realiza desde las cuatro de la tarde en la Sala Fresa y Chocolate, organizado por la revista Temas. Al principio éramos unos 10 –algunos bloggers independientes y otros que no conozco- ahora se acumulan contra la reja unas 30 personas.
El ICAIC se reserva el derecho de admisión según informan los custodios. Aquí les dejo unas fotos, veré si después puedo subir más información.
El debate existe, pero de la puerta del Fresa y Chocolate para afuera…no obstante, tendrán sorpresas.

viernes, 24 de julio de 2009
Separados por la "cultura"

Cuando estábamos comprando las entradas vino un hombre que se presentó como director del teatro y nos pidió sonriente que le acompañáramos. Ya sabía lo que era pero algo dentro de mí me decía que no, que no era posible, sentí pena por mis dos amigas que sin comerla ni beberla miraban con los ojos grandes lo que se llama por ahí “los oficinistas de la cultura cubana”.
El hombre nos dijo que la institución se reservaba el derecho de admisión y que no podíamos entrar por haber participado en una acción provocadora “contra esto” durante la Bienal de la Habana. Mis amigas no tenían idea de qué hablaba pero yo le pedí que fuera más específico y dijo que nos negaba la entrada por haber hablado en el micrófono del Wilfredo Lam, durante el performance “El susurro de Tatlin” de Tania Bruguera.
Yo le dije que yo había estado allí pero que seguramente era un error pues muchas personas estuvieron allí ese día, me pidió un instante y fue a “consultar”. Una mujer vino y preguntó:
- ¿Quién de ustedes es Claudia?
Levanté la mano como en la primaria, en eso llegaba el hombre con otra mujer que se quedó un poco atrás:
- Claudia, lo siento, el museo se reserva el derecho de admisión y nos llamaron que tú no podías entrar.
- ¿Usted se da cuenta del triste papel que le han asignado?
- Sí, lo siento.
En eso se metió la que se había quedado atrás:
- Ningún triste papel, tú eres una provocadora y no puedes entrar.
- Señora ¿en qué se basa usted para decir que yo vengo aquí a provocar?
- Tú participaste en el performance de Tania Bruguera, yo estaba allí.
- Sí, yo hablé por un micrófono que estaba abierto para todo el mundo durante un minuto, todo el que quisiera podía hacerlo.
- Lo puedes hacer aquí.
- ¿Usted sabe lo que es un performance?
- Sí.
- No se nota. Usted está actuando como un agente segregador y discriminador de la cultura cubana ¿no se da cuenta de eso?
- Tú me estás faltando el respeto.
- Señora, usted me lo falta a mí desde que entré.
No estaba para quedarme de guardia hasta que se acabara el concierto así que me fui, además no quería pedirle a mis pobres compañeras que pagaran por aquello que ellas no habían disfrutado durante un minuto en pleno ejercicio de la postmodernidad comunista: libertad de expresión por 60 segundos en la eternidad de la revolución.
En lo que regresaba me preguntaba si nuestras fotos estarán por todos los museos como las fotos de los buscados por la policía o los desaparecidos. Me encantaría saber si para graduarse del curso de CVP hay que reconocernos a todos por imágenes y demostrar que en cualquier lugar y a cualquier hora, un CVP de ley sabe si usted habló por el micrófono o no.

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