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miércoles, 27 de octubre de 2010

Homenaje para Coco Fariñas

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Guillermo Fariñas unos días después del alta
Foto: Claudio Fuentes Madan
Conocí a Boris por una extraña casualidad. Un día llegó a mi casa para buscar algo de música y terminamos hablando de literatura. Descubrí que teníamos un mundo en común: el deseo de ser libres, de saber la verdad, de soñar otra Cuba menos destartalada.
Me dejó este texto que nunca supo dónde ni cómo publicar. Está viejo –me dijo- lo escribí cuando Fariñas dejó la huelga, igual quiero que lo leas.
Boris lo sabe y yo también: el Coco lleva la historia de Cuba sobre las espaldas. Con su martirio está escribiendo las hazañas que nosotros no hemos podido ni siquiera soñar.
Lo reproduzco ahora porque aunque ya desde julio Guillermo Fariñas come, su cuerpo carga aún con el dolor de esa huelga tan larga. Y hay, además, hombres y acciones que quedan para siempre en el tiempo.

"La responsabilidad de Guillermo Fariñas" por Boris González Arenas
Hace menos de una semana había empezado a escribir un artículo sobre Guillermo Fariñas. Apenas unos días antes, el sábado 3 de Julio, el periódico Granma había hecho pública una entrevista a uno de los intensivistas de Guillermo. Al final de la misma se dejaba claro que su situación de salud era ya grave, y que podía ser agónica si evolucionaba su estado desfavorablemente.
No estaba dispuesto a dejar pasar su muerte sin más.
De pronto, ayer viernes y tras el compromiso hecho por el estado cubano de que en menos de cuatro meses sería liberado el resto del grupo de cubanos groseramente apresados años atrás y condenados a penas indignantes supe, por amigos que habían leído la noticia, que Guillermo Fariñas había abandonado la huelga de hambre.
La alegría no puede ser mayor. Los presos políticos serán puestos en libertad y Guillermo Fariñas, quien ya ha ganado la admiración de todos por su inquebrantable voluntad vivirá.
Envidio la sensación que pueda tener la generación de mis hijos cuando lea este episodio en que la tenacidad de un puñado de hombres y mujeres pudo más que un enorme aparato represivo y que el brío totalitario de sus beneficiarios.
Nadie podrá leer este episodio sin guardar un minuto de silencio por Orlando Zapata Tamayo, de cuya muerte supimos no por la voluntad del estado cubano de comunicarla, sino por la indignación universal de lo mejor de los ciudadanos de la patria mundo. De cuya muerte supimos también por un cobarde artículo salido en la prensa oficial cubana, cuatro días después y en donde el lenguaje altisonante e irrespetuoso no había sido aún moderado por la repulsa de todos.
¿Será la libertad de estos condenados el esperado punto de giro del castrismo, que presionado por décadas de fracasos y en un rapto de sentido común ha decidido abrir lentamente pero de manera irreversible el proceso de cambios de nuestro país?
Mi certeza es que no, que el castrismo prefiere ver arder esta nación antes que facilitar su renacimiento de la muerte que bien le ha procurado. Deseo equivocarme, mi error sería la suerte de un país que ha sufrido ya bastante.
Fariñas y Tamayo son símbolos de la resistencia cubana y de la determinación de nuestro país de alcanzar la libertad social y política que le ha sido tan esquiva. Ambos han hecho añicos la política perversa de presentar a la oposición como un puñado de hombres pagados por enemigos externos, para corear lo cual no han faltado intelectuales del patio y de terrazas foráneas.
Ya que no se descansa de las cosas de la vida sino con la muerte, Fariñas es ahora uno de los líderes de la oposición cubana, pues su victoria lo ha convertido en fundamento de la nueva Cuba, de la patria en construcción perenne. No de una oposición minúscula que aspira a ver saltar por los aires toda la estructura del estado cubano y con ella a miles de compatriotas en una confrontación fraticida, sino de la oposición de todos los cubanos que hemos padecido décadas de un castrismo inmovilizante e irresponsable y que exigimos la reconstrucción de nuestro estado desde nuestra voluntad libertaria. Que exigimos la reconstrucción de una Cuba de decisiones plurales, que no puedan obstaculizar déspotas amedrentados y crueles frente a la grandeza de la tarea que nuestros ciudadanos no han titubeado jamás en emprender.
No es construir nuestro país entregarlo a enemigos de la humanidad, que hollan con su presencia naciones soberanas y cuyas armas imponen autoridad pasando sobre la vida de niños, hombres, mujeres y ancianos. Si bien hoy los Estados Unidos son gobernados por una dirigencia progresista, nadie debe olvidar que tiempo atrás lo comandó un genocida y que nada impide que un proceso igual enturbie la obra presente en pocos años.
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Guillermo Fariñas y Ciro en marzo de 2010
Foto: Claudio Fuentes Madan
No es construir tampoco nuestro país ponerlo bajo la sombra de créditos comprometidos con la politiquería latinoamericana, tradicionalista e inflamada y cuyo trasfondo artero los cubanos conocemos bien.
Los retos desmedidos frente a los que se ha plantado la sociedad cubana son consecuencia de la grandeza de su misión, y la gravedad de los obstáculos presagia una generación portentosa que acompañará a hombres y mujeres de todo el mundo en el único advenimiento concebible, el de la realización plena de nuestra humanidad.
Son tiempos de mirar nuevamente a Cuba, de sentir el vigor de su aliento y la fuerza de sus gentes. Aliento y fuerza de insospechadas resonancias y vigorosas inspiraciones. Guillermo Fariñas es el extremo de su virtud y el despertar de su esperanza.
No es poco lo que se le pide a su cuerpo desmejorado, pero los hombres o mujeres que como él deciden arrastrar el mundo hacia la aurora, no pueden   desfallecer cuando ven sus primeras luces.
Domingo 11 de Julio de 2010

martes, 3 de agosto de 2010

Un día en Santa Clara

Foto: Claudio Fuentes Madan

Hay otra Cuba pegada al asfalto, anónima, dinámica, habladora y negociante. Tres horas en un botero por la carretera desde La Habana hasta Santa Clara puede traer más información que todo un año viendo el noticiero nacional de televisión: precios del mercado negro, opiniones privadas de ex-militantes del partido que entregaron sus carnets, turistas cubano-americanos contando sus anécdotas y vendedores ambulantes. Podría quedarme en esa otra isla más caliente pero más real, más dura pero más sincera que la de la televisión cubana.

Santa Clara, sin embargo, parece sitiada y no una ciudad en carnavales. Como una diabólica navidad sin colores, en cada puerta, muro y ventana está el mismo cartel con la misma inscripción: Estamos en 26. La ciudad se hundió en un número, en el mismo número, hasta el infinito de la provincia. Uno tiene la sensación de haber llegado al país de las cifras, al dominio del “Rey 26”. Con menos sol y más aire podría ser el comienzo de una excelente película de terror.

Coco sería una Alicia en el país de la Reina Roja, su puerta es la única libre de la maldición del dos más seis, y a cada instante se interrumpe nuestro diálogo porque alguien se asoma a su sala para desearle suerte, salud y bienestar. Alicia, su mamá, desespera ante el ajetreo solidario que interrumpe el reposo y la disciplina a la que su hijo debería estar sometido. Sin embargo Fariñas es un ser excepcional: su cuerpo es un surco de marcas y cicatrices, morados y huecos, por el cuello se le marca el trombo y en sus pies hinchados retienen demasiado líquido. No camina, pero cuando habla desde la silla de ruedas es como si volara. Sentí dolor por ese cuerpo impotente para seguirle los pasos a un alma tan grande.

Salir de su casa es casi dejar el paraíso, sin transición entre levitar con sus palabras durante horas para luego caer en un charco de chapapote en el medio de la terminal provincial: un televisor de 15 pulgadas en mute que invariablemente presenta un close up de Raúl Castro, carteles y banderas con el maldito 26 abarcando todo el rango de alcance de la mirada (llega un momento en el que todo se vuelve abstracto y se olvida que ese número es una fecha, sólo una fecha) y una temperatura imposible para la vida humana que obliga a sentarse en el piso para poder respirar. Cuatro horas después logramos coger un transporte para La Habana.

lunes, 5 de julio de 2010

Respuesta de Guillermo Fariñas Hernández al periódico Granma

Imagen: La redención de Horus, por Luís Trápaga

Tomado del blog Huelga de Hambre

Respuesta de Guillermo Fariñas Hernández a la entrevista realizada por Deisy Francis Mexidor, del periódico Granma, el sábado 3 de julio de 2010 al jefe de los Servicios de Terapia Intensiva del Hospital Universitario Arnaldo Milián Castro

(La respuesta la dictó por teléfono Guillermo Fariñas a Licet Zamora Carrandi)

La periodista Deisy Francis Mexidor obvió intencionalmente destacar a todo el equipo médico que atiende a Guillermo Fariñas Hernández, entre ellos al Dr. Armando Caballero López jefe de Cuidados Intensivos y Especialista en Segundo Grado; Dr. Elías Becker García, Especialista en Segundo Grado en Nutrición Parenteral; Dr. Luis Alberto Pérez Santos, Especialista en Segundo Grado en Terapia Intensiva; Dr. Mauro López Ortega, Especialista en Segundo Grado en Terapia Intensiva; Dr. Mario Rodríguez Domínguez, Especialista en Segundo Grado en Terapia Intensiva; Dr. Rodolfo Delgado Martínez; Dr. Israel Serra Machado; Dr. Ernesto Fernández Aspiolea, Especialista en Primer Grado en Terapia Intensiva; Dr. Marcos Castro Alonso, Especialista en Primer Grado en Terapia Intensiva; Dr. Yoniel Rivero Lóbrega, Residente en Tercer año en Terapia Intensiva y Dr. Carlos Herrera Cartaya, el cual no integra el equipo médico por estar cumpliendo misión en Venezuela y al encontrarse de visita en Cuba asiste todos los días en las mañanas a las discusiones del equipo médico, con respecto a la evolución de Guillermo Fariñas, debido a la experiencia de años atrás en las diferentes huelgas que ha realizado el mismo.

El profesor Armando Caballero tuvo un ligero error porque yo entré con 53 kilogramos el 11 de marzo y en ocasiones me han llevado hasta 69,75 kilogramos. Todo esto ha sido gracias al nutriólogo Dr. Elías Becker, esto nos da la certeza de que Orlando Zapata Tamayo fue asesinado porque de haberle dado a él la atención médica que el periódico Granma relata que me han dado a mí, en estos momentos no fuera un difunto.

Se obvió explicar el motivo de mi ayuno y se plantea en el diario que es un suicidio y no se les explica a los lectores del mismo que Guillermo Fariñas está en huelga de hambre desde el pasado 24 de febrero en demanda de licencias extrapenales para 25 de los 26 presos políticos que se encuentran en las cárceles de Cuba como presos de conciencia y en delicado estado de salud.

Considero que debido a mi estado de gravedad han usado el humanitarismo de los médicos para ir preparando a los medios de prensa internacionales para mi futuro fallecimiento. Consciente estoy de mi próximo fallecimiento y lo considero un honor pues trato de salvarles la vida a los 25 presos políticos y de conciencia que la patria los necesita como líderes. Los únicos responsables de mi futuro deceso son los hermanos Fidel y Raúl Castro. Confío en el equipo médico y paramédico que me atiende. Es por eso que he rechazado las diferentes ofertas que me han hecho para irme a tratar a otros países. Quiero morir en mi patria ante las narices de los dictadores que poseen las pistolas, fusiles, cañones y bombas. Sólo tengo la moral de ser del pueblo de abajo, engañado y sometido durante 51 años por los que poseen las armas, la violencia y las leyes totalitarias y que desgobiernan desde arriba.

Guillermo Fariñas Hernández