El Ciro con su uniforme de teniente "Telaplico" y Hebert en el bajo
Este fin de semana tocó La Babosa Azul y Porno Para Ricardo en un lejano local de los suburbios habaneros. El concierto quedó estelar, todavía me duelen las piernas de tanto bailar y estoy ronca de cantar “El Comandante”. En cuanto los kilobytes me lo permitan subo un video de la pachanga y después pienso tomarme unas vacaciones navideñas.
La primera vez que fui a Rotilla tenía 15 años, éramos unas 50 personas y las condiciones eran muy malas. Nunca más volví hasta este sábado y he regresado con una sola certeza: valió la pena. Cuando la guagua entró en la playa de Jibacoa sentí que había hecho un viaje en avión, es decir, que había aterrizado en otro país.
Más de 5000 personas estaban instaladas en el lugar y hacía unas horas que no paraba de llover aunque a nadie parecía importarle. Los organizadores habían montado cuatro escenarios: video, música techno, rock -rap y fusión (anduve moviéndome entre los dos últimos). La gente con sus casas de campaña bailaban, se bañaban en la playa, conversaban, en fin, que en Rotilla había “tremendo voltaje”. Sin embargo entre los jóvenes algunos hombres de camisa a cuadros parecían no ajustarse al evento…me pregunto qué harían en la zona además de aburrirse.
Lo malo es que me siento incapacitada para hacer una crónica realista de mis últimas 24 horas en la playa, todo era demasiado sensorial: libertad y alegría sería el mejor resumen de lo que pude vivir en este festival. Aquí les dejo las fotos y un pequeño video del concierto de La Babosa Azul.