miércoles, 21 de enero de 2009

Cuestión de monarquía



Texto y Foto: La Salamandra Blanca

Recuerdo cuentos de conocidos refiriéndose a los esfuerzos, gastos y mentiras que tenían que decir algunos padres para darles a sus hijos un regalo por el “Día de Reyes” Hasta hermanitos nacieron gracias a la solicitud de algunos nenés .

La historia revolucionaria siempre destaca cómo la gente pobre antes no tenía dinero y no podía ,y menos este día, darle nada a sus hijos aún “creyendo” en esto de los “Reyes Magos y Papá Noel”, el problema social de las marcadas diferencias sociales entre los que recibían mucho y los que nada les llegaba. Por tanto lo absurdo de celebrar estas fechas quedó como algo asumido por el pueblo,… con mucha insatisfacción de algunos.

Pero las diferencias en realidad nunca se eliminaron del todo. Trataron de eliminar la mal vista celebración de la Navidad y el Día de Reyes, que pasarían a la historia revolucionaria como parte de la vida burguesa de la que debía prescindirse, cuando en realidad casi eran más tradición cultural y familiar para algunos que la misma celebración con base y creencia religiosa. Entonces los niños debían dejar de lado la tonta inocencia y debieron aprender que los reyes barbudos eran otros y traían otro tipo de regalos.

Viendo este día 5 a la gente corriendo a comprar “celulares de juguete” que sacaron en la tienda a 25 pesos cubanos (MN)para regalarle con tremendo esfuerzo a sus niños, y otros en las colas en las tiendas de juguetes en “pesos cubanos” también pero “convertibles” o CUC ( 1CUC=24 MN), me acordé que más o menos siempre han existido las “terribles” diferencias sociales a las que tanto “les teme” el gobierno.

Cuando niña tuve amigos y amigas que tenían de todo, juguetes y lo que no eran jueguetes, que marcaban las diferencias, solo por el hecho que eran sobrinos, arientes o parientes o hijitos de papá. Yo, con familia “comunista pobre” tuve que conformarme con lo que me tocaba por cupones de la libreta en sus tres variantes o categorías, básico, no básico y dirigido. Ya bastante complicado era aquello de los números otorgados y las terribles colas, sumando la incertidumbre de adquirir algo visto en la vidriera y la desilusión cuando se iban agotando los más deseados, las veces que “berreaban” algunos por no llegar a alcanzarlos y tener que salir de la tienda con “algo” por no irse con la cara llena de lágrimas y las manos vacías.

A mí eso del Día de Reyes y Papá Noel me importa un bledo, ni me sé bien esa historia (por mi procedencia, supongo), pero me pregunto si el absurdo, como tantas otras cosas, no fue tratar de imponerle la desaparición de esas fechas a tanta gente a la que le sigue importando y tratar de eliminar algo, arraigado o no, en la cultura de masas de este pueblo. Porque todavía ahora algunos abuelos y padres que pasan “una de madre” entre el problema del escaso salario y los altos precios de los juguetes, etc, etc…súmenle las terribles y marcadas diferencias con los amiguitos de sus hijos.

Quizás a estos niños de hoy sólo habría que inventarles un cuento nuevo sobre los Nuevos Reyes (…a estas alturas, más bien demasiado viejos), a ver si se lo creen.

8 comentarios:

  1. juanito el caminante21 de enero de 2009, 11:59

    holaaaa hay algun oriental por aqui?.

    ResponderEliminar
  2. Los Reyes Magos existen y existirán siempre.

    ResponderEliminar
  3. Querida Claudia,

    Los Reyes Magos existen. Estoy absolutamente seguro de ello porque me traen regalos todos los años. No me entregan los regalos en persona, sino que lo hacen por intermediación de mi esposa, mis hijas y mis familiares.

    Lo que sucede es que cuando alguien se porta mal, los Reyes Magos no le regalan nada, y algunos padres, para que sus hijos no se apenen, les dicen que los Reyes Magos no existen.

    Sin embargo, muchos que somos mayores conocemos la verdad que le ocultan a algunos niños, y sabemos que los Reyes Magos existen de verdad.

    Un mundo sin magia es un lugar muchísimo peor donde vivir. La felicidad se alimenta de los sueños.

    Gabriel

    ResponderEliminar
  4. No se me va de la cabeza esa manía de meterse en la vida de los demás, imponiéndo criterios coactivamente.

    ¿Qué pinta un gobierno explicándole a los ciudadanos que no tienen que celebrar los Reyes Magos?

    Francamente, no entiendo como los cubanos habeis aguantado que el gobierno se metiese hasta en esos temas tan íntimos de la vida familiar.

    ¿Es que los cubanos sois incapaces de decir BASTA, de aquí no paso?

    Gabriel

    ResponderEliminar
  5. ¡La Salamandra Blanca debería tener su propio blog!

    Gracias Claudia para darle la Salamandra una posibilidad para escribir en su blog.

    ResponderEliminar
  6. Yo no creía en los reyes magos, ni mucho menos en los reyes barbudos, sino en la Reina Maga: mi mamá.

    Todos los años en julio (mes de "los juguetes" en Cuba, porque hasta la fecha la cambiaron, de invierno a pleno verano...) íbamos a casa de la familia de mi papá, en el medio del campo, donde la única bodega a varios kilómetros a la redonda se convertía en bohío de Alí Babá por unos cuantos días.

    En comparación con el número de niños, traían demasiados juguetes (problemas de distribución), mientras que en la Habana aquello era una traumatización masiva de niños, con secuelas inimaginables. A mí nunca me toco el primer día, ni el segundo, una sola vez el tercero... es decir, que cogía sólo los rastrojos que quedaban. Pero nunca lloré, porque sabía que mi fiesta vendría después.

    En aquel campo en que se decía que la revolución había traído la felicidad para los niños, había guajiritos cuya familia no tenía ni dónde amarrar la chiva, ni mucho menos de donde sacar el dinero para comprarles juguetes a sus hijos. Había una familia de "los muchos", en la que los niños (nunca supe cuantos había en realidad) andaban sin zapatos y harapientos. Mi mamá hizo un trato con ellos: ella le compraba un juguete a cada niño, el que ellos eligieran, ya fuera "básico, no básico o dirigido", y el resto de los cupones de racionamiento eran para mí.

    Hay que aclarar, para los no cubanos, que cada niño tenía derecho a 3 juguetes: el básico (el bueno), el no básico (más o menos) y el "dirigido" (mirar foto para tener una idea).

    Cuando mi mamá terminaba con "los muchos", que se iban contentos y felices con sus juguetes (y no precisamente gracias a la revolución...) llegaba el momento mágico de quedarme frente a una bodega repleta de juguetes para mí sola. Era una visión surrealista, un instante en que el tiempo se detenía y las restricciones dejaban de existir...

    Gracias mamita linda, por burlarte de Alí Babá y sus ladrones, por regalarme un mundo mágico en medio de tanta miseria, por hacerme feliz y por hacer felices por un día a aquellos guajiritos descalzos. Eres la mejor.

    ResponderEliminar
  7. Tienes un premio! Ojala puedas recogerlo, te di el premio Blog Destemido-te lo mereces.

    Cuando gustes pasa por Amanecer en la Habana a recoger tu premio. Felicitaciones!

    Zurama :D

    ResponderEliminar
  8. Con el pretexto de la toma de posesion de Obama, Fidel o el que escribe por el, o el que manda a escribir por el, ha tomado la decision de cerrar el capitulo "Fidel" en Cuba. Y el momento como siempre no ha podido ser mas oportuno y oportunista, justo menos de 48 horas despues de la toma de posecion de Barack Obama como El undécimo presidente de Estados Unidos en el medio siglo transcurrido desde que Castro asalto el poder en 1959.

    Oficialmente manos libres para Raul, para en lo interno realizar las reales transformaciones que urge la critica sitjuacion; manos libres en lo externo para negociar con la nueva administracion norteamericana todo lo que haya que negociar con vistas a levantar el embargo y acceder a los creditos comerciales que desesperadamente necesitan, unica alternativa de supervivencia de la Revolucion Rendida.

    Oportunidad excepcional para Obama y los opositores de comenzar el largo, complicado y espinoso proceso de la democratizacion del pais.

    Publica el Granma: "He reducido las Reflexiones tal como me había propuesto para el presente año, a fin de no interferir ni estorbar a los compañeros del Partido y el Estado en las decisiones constantes que deben tomar frente a dificultades objetivas derivadas de la crisis económica mundial. Yo estoy bien, pero insisto, ninguno de ellos debe sentirse comprometido por mis eventuales Reflexiones, mi gravedad o mi muerte".

    ResponderEliminar