jueves, 8 de enero de 2009

La política debajo de las sábanas


Foto: Orlando Luis Pardo

Para llegar a entender hasta dónde nos ha llevado este sistema hay que estar atento a esos detalles que, a fuerza de medio siglo, ya nos resultan cotidianos y que, sin embargo, son anómalos en cualquier sociedad sana. El 24 de diciembre siempre comemos los amigos y la familia. Tenemos alguien de la familia que es comunista. Las diez personas que comimos este año por votación unánime, sin abstenciones y sin votos en contra, decidimos que no la invitaríamos: no podríamos hablar de casi ningún tema (relaciona casi todo lo que decimos con política, sobre todo lo que dice Ciro, el pobre, dice escuela y ya hay una bronca); no podríamos hacer chistes políticos (entre ellos leer la clasificación de castristas y anticastristas de Enrisco que habíamos impreso para la ocasión); no podríamos discutir a gritos de temas sociales (no estamos de acuerdo en casi nada, pero discutimos animadamente) y lo peor de todo es que sabemos que se sentiría super mal entre tanto gusano, y nunca hubiésemos podido restablecer nuestras relaciones después de un nefasto 24 compartiendo la mesa.
Esas son las tristes situaciones a las que no ha llevado esta revolución en 50 años: una sociedad en la que padres e hijos no se dirigen la palabra, madres que sacan a sus hijos de las casas, amigos que no se hablan, matrimonios de años que se separan por razones ideológicas.
La madre de una amiga de la infancia estuvo casada toda su vida con un oficial de la Seguridad del Estado. Nunca se divorció pero desde que tengo uso de razón dormían en cuartos separados y mientras ella iba a la iglesia, él se iba para el Ministerio del Interior. Anacrónicamente, la pared de la sala agonizaba un día sí y uno no, cuando una foto de Fidel sustituía la del Papa o viceversa, con la consabida bronca a gritos que precedía el cambio en la decoración, con el tiempo la de Fidel terminó colgada a un costado de la cocina (vale aclarar que la de mi casa desapareció misteriosamente, junto con todas las fotos que nos tiramos debajo de ella).
Creo que la crisis moral en la que nos bañamos todos los días aún no es calculable: el mejor partido, un extranjero; la lotería: el permiso de residencia en el exterior; la mejor aptitud: la doble moral; el acoso sexual: ingenuo exhibicionismo publiquísimo; las prostitutas: mujeres “luchando”; la ilegalidad: vender huevos; la legalidad: la chivatería; el mejor de la clase: el que mejor miente; sobrevivir: robar.
Una vez en el noticiero hablaban de un problema grave en Inglaterra porque la mayoría de los jóvenes no ejercían su derecho al voto porque no les interesaba la política… Qué ironía: sueño con que no me interese la política, con que no me importe quién será el presidente electo; pero aun mejor: sueño con que en las próximas elecciones, los once millones de cubanos que estamos dentro de esta isla, no ejerzamos nuestro derecho al voto.

11 comentarios:

  1. Contra, esto no está mal, ¿pero para qué recordarnos la maldita gracia de la bandera?

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  2. Desgraciadamente, Claudia, alguno de nosotros aca, tambien tenemos alguno de esos familiares; en mi caso mis dos hermanos mayores, que no cansandose de ser comunistas alla, vinieron a vivir al mounstro, y aun defienden aquello a pesas de que a uno lo expulsaron del trabajo ne Cuba y estubo viendo las de cain. Al otro le rempieron un dedo cuando nos ibamos por una turba de indigentes que nos siguieron por el barrio hasta que alcanzamos coger un taxi, muy bueno tu escrito. Adelante todos te leemos y apoyamos. Tulo, Yoani,Lia y todos los demas nos estan dando una gran leccion a los que elegimos de forma mas facil, irnes en lugar de quedarnos y hacer lo mismo.
    Un abrazo!

    Aljeti

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  3. Afortunadamente, Claudia, tuvieron una leccion practica entre la dictadura del proletariado ( haber invitado al miembro castrita ) y la democracia ( los miembros no castristas votaron por mayoria).

    Incluso lo puedes utilizar como ejemplo practico en las clases de filosofia en la Universidad.

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  4. Aclaracion:
    No creo que el calificativo comunista sea el correcto. En mi opinion esa persona es castrista, porque un comunista de verdad pondria en cuestionamiento, e incluso estaria opuesto, a la gestion del gobierno durante estos 50 años.

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  5. juanito el caminante8 de enero de 2009, 20:46

    perdedores.

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  6. En primer lugar felicitarte por el blog, soy española pero conozco Cuba he viajado un par de veces y tengo amigos cubanos aqui y allá. Sólo decirte que aqui, en España siguen estando los dos bandos los "rojos" y los "franquistas" y entiendo perfectamente lo que es sentarse en una mesa y tener que morderte la lengua. Mis felicitaciones

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  7. Eso es lo que no entiendo, precisamente eso. ¿Por qué en la última votación para la Asamblea Popular votó hasta el gato en vez de quedarse en casa?
    Español de España

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  8. En el año 1976, se armó un gran revuelo en La Isla (en peso????)por la liberación de Luis Corvalán..(Senador del Partido Comunista chileno).. "gracias a la Solidaridad Internacional con la causa Chilena" (sic); según propaganda de los zombies con castroenteritis. Una vez fuera de La Isla (en CUC??), resulta que nos enteramos de que el tal Corvalán , fué "canjeado"por el disidente soviético Vladimir Bukovsky en Zurich (18 diciembre, 1976). Corvalán recibió asilo en la URSS... Como ves, la mentira tiene peso específico dentro de la gerontocracia.... Lo peor es que siguen mintiendo...como si creyeran que alguien les cree. Ánimo Claudia.

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  9. Hola a todos,

    Yo estoy de acuerdo con Eon Flux, a eso no se le puede llamar ni siquiera comunista. En primera porque lo que existe en Cuba es caudillismo, no comunismo ni ninguna ideología. Son gente que quitaron a Dios del altar y pusieron a un lider, un papá (y no un papa) que los guíe, como eternos niñitos irresponsables, y les diga lo que tienen que hacer, como "pensar" y a quien odiar.
    Como no tienen argumentos lógicos ni les interesa buscarlos, siempre terminan a gritos y a insultos para lograr sus propósitos: Que los demás mantengan la boca cerrada y la cabeza debajo de la tierra como el avestruz. En fin, que es verdad que le aguan la navidad a cualquiera que decida invitarlos.

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  10. Claudia, tu artículo como siempre muy centrado.Yo también conozco de padres e hijos separados por la política.
    Que bueno que tengas esos sueños, seria maravilloso, que los cubanos de la isla no ejercieran el derecho al voto, pero además, que lo digas tú, desde Cuba, es mas auténtico.
    Saludos desde Montevideo.
    Silvia Méndez Rosado.

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  11. En la época de la perestroika, estnado yo aun en Cuba, iba mucho a casa de mi adorada hermana, cuyo esposo es un "comunista" rabioso y de la nomenklatura. Cuando comenzábamos las discusiones mi hermana siempre tomaba partido a mi lado y me apoyaba en todo. Al final yo me iba y entonces dejaba el matrimonio en crisis. Decidimos dejar de tocar esos temas delante de él.

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